|
El paintball (en español ‘bola de pintura’) es un deporte en el que los participantes usan marcadores de aire comprimido para disparar pequeñas bolas con pintura a otros jugadores. En esencia es un juego de estrategia complejo en el cual los jugadores alcanzados por bolas de pinturas durante el juego son eliminados de
éste a veces en forma transitoria, a veces en forma definitiva dependiendo de la modalidad. Contrario a lo que se piensa,
si es practicado cumpliendo sus normas y utilizando el equipo necesario, no tiene ninguna peligrosidad.
Normalmente en una partida de paintball se enfrentan dos equipos con el fin de eliminar a todos los jugadores del
equipo contrario o completar un objetivo (como capturar una bandera o eliminar a un jugador concreto). Un juego de paintball
típico no profesional suele durar de unos cinco minutos a media hora. El equipo básico necesario para practicar el paintball
no es excesivamente caro (aunque sí pueden serlo las marcadoras y demás elementos de gama alta). El número de bolas de pintura
disparadas durante una partida varía de un jugador a otro: algunos disparan cientos, otros unas pocas e incluso algunos no
llegan a disparar en todo el tiempo.
Desde su nacimiento, el paintball ha arrastrado a una multitud de jugadores ocasionales o permanentes.
La Sporting Goods Manufacturer's Association estima que aproximadamente 10 millones de estadounidenses juegan anualmente al paintball.
Las partidas de paintball pueden jugarse bajo techo o al aire libre y adoptar diferentes formas, siendo algunas de las más populares el woodsball y el torneo o speedball. Las reglas varían
ampliamente de una a otra forma, estando diseñadas la mayoría para que los participantes disfruten del juego en un entorno
seguro.
HISTORIA:
El paintball comenzó como un juego de caza entre dos amigos en los bosques de Henniker, New Hampshire. Originalmente fue bautizado como National Survival Game, pues no era considerado un deporte en
esa época.] En 1976 Hayes Noel, un corredor de bolsa y su amigo Charles Gaines, un escritor, volvían a casa hablando del reciente viaje de Gaines a África y sus experiencias cazando búfalos. Ansiosos por recrear la subida de adrenalina que provocaba la emoción de la caza, e inspirados por la
historia de Richard Connel El juego más peligroso, los dos amigos concibieron la idea de crear un juego donde pudieran acechar y cazarse uno al otro.
En los meses siguientes, los amigos discutieron qué clases de cualidades y características hacían que
alguien fuera un buen cazador y supervivencialista. Se quedaron atascados, sin embargo, en cómo idear una prueba de esas habilidades. No fue hasta un año
y medio más tarde cuando George Butler, un amigo suyo, les enseñó un arma de bolas de pintura en un catálogo agrícola. El
arma era una marcadora Nelspot 007 fabricada por la Nelson Paint Company y era utilizada por los ganaderos para marcar vacas.
Noel y Gaines compraron cada uno una pistola y mantuvieron un duelo que se convertiría en la primera partida de paintball.
Gaines ganó.
Tras esto, los amigos idearon las reglas básicas del juego basándose en las de capturar la bandera (capture the flag), e invitaron a unos amigos y a un escritor de Sports Illustrated a jugar. Llamaron su juego Survival (‘supervivencia’) y un artículo sobre él fue publicado en el número
de junio de 1980 de Sports Illustrated. A medida que crecía el interés por el juego, Gaines y Noel crearon una compañía,
National Survival Game, y firmaron un contrato con Nelson Paint Company para convertirse en distribuidor exclusivo de su equipo
de paintball. Tras esto, establecieron licenciaron a franquicias en otros estados el derecho a vender sus armas, pintura y gafas protectoras. Como resultado de su monopolio
sobre el equipo, entraron en beneficios en sólo seis meses.[
Las primeras partidas de paintball eran muy diferentes a las modernas. Las pistolas Nelspot
eran las únicas disponibles. Utilizaban cartuchos de CO2 de 12 gramos, duraban un máximo de 12 disparos, y tenían
que ser amartilladas tras cada uno de ellos. Las máscaras especiales para paintball aún no habían sido creadas, así
que los jugadores usaban gafas convencionales que dejaban expuesto el resto de sus caras. Las primeras bolas de pintura tenían
una base de aceite y por tanto no eran solubles en agua, por lo que las «fiestas de trementina» eran frecuentes tras un día
de partida. Las partidas a menudo duraban horas mientras los jugadores se acechaban entre sí, y dado que cada jugador sólo
tenía un número limitado de cartuchos, los disparos eran raros.
Entre 1981 y 1983, fabricantes rivales empezaron a crear productos competidores, y fue durante esa
época cuando el deporte despegó. La tecnología del paintball se desarrolló gradualmente a medida que los fabricantes
agregaban una bomba delantera para hacer el amartillamiento fácil y substituían los cartuchos de 12 gramos por tanques de
aire más grandes, comúnmente llamados «aire constante».]
A estas innovaciones básicas siguieron posteriormente las alimentaciones de gravedad y los codos de 45 grados para facilitar
la carga desde la tolva.
|
|
Velocidad de las bolas de pintura
Además del uso obligatorio de máscaras, las marcadoras no deben disparar bolas de pintura por encima
de una determinada velocidad. Las bolas de pintura disparadas a más de 90 m/s provocan grandes hematomas y pueden romper la piel e incluso los dedos. Muchas instalaciones comerciales de paintball exigen
una velocidad menor, normalmente de unos 65 - 80 m/s (280 - 290 fps), para tener así un margen de seguridad extra. Velocidades
incluso menores pueden ser dolorosas en distancias cortas, lo que debe evitarse en lo posible. Los jugadores visten a veces
gruesas chaquetas y guantes para cubrir toda su piel. El máximo permitido de velocidad para una bola se estandarizado en 300
fps (pies por segundo).
La velocidad de las bolas de pintura puede medirse con un cinemómetro (mal llamado cronógrafo; de la abreviatura inglesa chrony), los cuales son frecuentes en las instalaciones
comerciales de paintball, pero deben adquirirse si se juega fuera de ellas. Aquellos jugadores que juegan sin ajustar
la velocidad de salida de las bolas de pintura se arriesgan a sufrir heridas, ya que los cambios en la temperatura, la humedad
y la presión atmosférica pueden afectar dicha velocidad, debiendo comprobarse ésta varias veces a lo largo del días. Las marcadoras
también deben cronografiarse después de cualquier ajuste o reemplazo de cualquiera de sus partes, pues esto podría alterar
significativamente su velocidad de disparo.
|